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Publicación de la Corresponsalía de Prensa Latina en Sancti Spíritus, Cuba

Villa del Espíritu Santo, Monumento Nacional. Fundada en el centro de Cuba en 1514.

 

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Cuba: El marqués de Guáimaro

Por Mayra Pardillo Gómez

Trinidad: Siglos atrás la familia Borrell, procedente de la ciudad de Mataró, en la provincia de Barcelona -Cataluña-, España, vino a residir a esta ciudad al centro sur de la Isla declarada por la UNESCO, en 1988, Patrimonio de la Humanidad.

   Llegó a convertirse en un símbolo de poder del siglo XIX y atesoró una de las más grandes fortunas trinitarias.

   La fundación del ingenio Guáimaro se debe a José Mariano Borrell y Padrón, bautizado con siete días de nacido el 25 de agosto de 1767 y fallecido el 14 de febrero de 1830.

   Contrajo matrimonio con Josefa María de Lemus y de la Cruz-Jiménez, natural de Trinidad, nombrando a su segundo hijo José Mariano Borrell y Lemus, bautizado el 13 de octubre de 1813.

   Este falleció el 5 de junio de 1854, “dejando propiedades y efectivo por varios millones de pesos. Su caudal podía solo compararse con el que también acumuló la familia Iznaga en el siglo XIX”, en opinión de Carlos Joaquín Zerquera y Fernández de Lara, historiador de la ciudad de Trinidad.

   En una reciente visita a esta villa, fundada en 1514 por Diego Velázquez, el historiador (82 años), de una memoria envidiable, habló con Prensa Latina sobre este tema incluido en un texto escrito por él y una coautora titulado El ingenio Guáimaro. Su historia, que solícitamente nos prestó.

   Este último Borrell fue uno de los que votó por la muerte por fusilamiento del patriota José Isidoro de Armenteros y sus compañeros Rafael Arcís y Fernando Hernández y Echerri el 18 de agosto de 1851, aseguró.         

   Ostentaba el título de marqués de Guáimaro, nombre de su  hacienda e Ingenio, cuya Casa de Vivienda se conserva hoy día con sus arcos, escalinata y pinturas murales, situada en la finca de su nombre en el Valle de San Luis o de los Ingenios.

   La tradición oral cuenta que en uno de los aposentos de la Casa de Vivienda el dueño mandó a dibujar un diablo. A la muerte del marqués sus descendientes se dieron a la tarea de pintar una y otra vez –infructuosamente- la pared para eliminar al demonio, pero siempre éste volvió a aparecer.

   Entre el 14 de abril de 1796 y el 2 de diciembre de 1800, sin que se haya precisado una fecha fija, el ingenio Guáimaro realizó su primera molida.

   En 1817 logró la más alta zafra del mundo en su época: 943 toneladas de azúcar mascabado y purgado. Para el 24 de noviembre de 1913 el ingenio está casi demolido.

 

                        ¿ENTIERRA SU ORO?

 

   Hablan de los enterramientos de oro y de la matanza de los esclavos que trasladaban esa fortuna del marqués de Guáimaro para preservar así el secreto, explica Raúl García Álvarez en su libro La Trinidad, embrujo del Nuevo Mundo.

   Mientras para el historiador de Trinidad, esta imagen se creó a su alrededor a veces con malas intenciones o porque era el individuo más acaudalado de la ciudad, con una fortuna que se dice ascendía en 1850 a cinco millones de pesos oro.

   Paradójicamente en su testamento consigna beneficiar a varios esclavos por la fidelidad prestada.

   Al momento de testar tenía el ilustre personaje cerca de medio millón de pesos oro en préstamos a sus parientes y amigos, aunque también había invertido oro en negocios para poder incrementar su fortuna.

   La leyenda continúa viva y aún hay quien piensa ir en busca del oro que enterró, en medio del misterio, este hombre de abolengo.

   Sin ir muy lejos, hace apenas unos días una joven de San Pedro, en Trinidad, a quien me encontré por casualidad en una Pizzería me confesó que todavía muchos piensan que ese tesoro existe.   

   Borrell y Lemus eligió para que lo sucediera con igual título nobiliario a su primogénito Don Federico Eduardo, a quien por  determinadas circunstancias le retira el marquesado.

 

                       CONCEDE SUS BIENES...

 

   En la cláusula novena de su testamento, Don José Mariano Borrell y Lemus, marqués de Guáimaro, consigna que tiene en acciones del Ferrocarril del puerto de Casilda a Trinidad 25 mil pesos.

   Por su parte en la cláusula undécima nombra a varias personas que le adeudan cantidades elevadas de dinero como Don Justo Germán Cantero –cuya residencia es conocida como Palacio de Cantero, hoy Museo-, un hombre que llegó también a ser rico.

   Pero sin dudas la cláusula vigésima guarda un marcado interés y curiosidad para cualquiera.

   En ese artículo Borrell y Lemus declara que ella (su esposa) ha “sido la persona que el sábado 16 de febrero de 1861 me mandó a asesinar de un tiro de arma de fuego de la que milagrosamente he escapado infiriéndome cinco heridas en el pecho y brazo izquierdo”.

   Dicha cláusula prohíbe que sus hijos, durante la minoría de    edad (niños o adolescentes), vayan con su madre, “porque temo que los asesine para heredarlos”.

   El porqué su esposa intentó matarlo es algo que pudiera traslucirse en esta última frase, aunque quién sabe si pudo haber sido otra como los celos, el despecho o la venganza.

   Buscando en otros textos dimos con otra parte del testamento en que Don José Mariano Borrell y Lemus habla del “mal comportamiento de su esposa” y se refiere a deudas (más de 200 mil pesos) contraídas por ella a sus espaldas.

   Y como última voluntad solicita que algunos de sus esclavos con sus hijos queden libres del cautiverio y servidumbre.

   De la cláusula vigésimo cuarta a la vigésimo octava deja diferentes sumas de dinero a la parda libre Beatriz y a sus dos hermanos Consolación de la Caridad y Evaristo, así como a la parda libre María de los Santos, a la mulatita Brígida y a los parditos José del Carmen y Facundo, así como a Domingo.

   Para que se tenga una idea del poderío de este señor sépase que la dotación de esclavos del Ingenio Guáimaro, el 22 de octubre de 1861, era de 424 hombres (congos, criollos y moros) y 83 mujeres (congas, moras y criollas), mientras en la quinta había nueve varones y 10 hembras.

   Todo esto sin contar otros ingenios y propiedades.

   Él murió joven, mientras -sin saber porqué tiempo- entre los sólidos muros del Antiguo Cuartel de Dragones, hoy Academia de Artes de Trinidad, guardó prisión Doña María Concepción Villafaña, marquesa de Guáimaro, por su responsabilidad en el atentado contra su cónyuge.

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® El Nuevo Fénix. Fundado el 23 de diciembre de 1999. ISSN 1607-3428

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