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Publicación de la Corresponsalía de Prensa Latina en Sancti Spíritus, Cuba

Villa del Espíritu Santo, Monumento Nacional. Fundada en el centro de Cuba en 1514.

 

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 Reloj de sol besa las nubes

 Por Mayra Pardillo Gómez

Trinidad.- Hay relojes de arena, de cuerda, de péndulo, digitales, despertadores y de sol como el que mide la hora local con admirable precisión en esta cuatricentenaria ciudad, favorecido por los rayos del astro rey cada día.

Su diseño se basa sobre figuras geométricas, huellas naturales de la flora y la fauna del macizo montañoso de Guamuhaya o Escambray -como se conoce popularmente-, elementos geológicos que conducen al visitante a través de las diferentes eras evolutivas.

Este singular Reloj está ubicado en Topes de Collantes, en Trinidad, ciudad al centro sur de Cuba fundada en 1514 por el Adelantado Diego Velázquez, a unos 360 kilómetros al este de la capital.

Topes de Collantes está enclavado a unos 800 metros sobre el nivel del mar, rodeado de una pródiga naturaleza y un agradable microclima, a 22 kilómetros de la ciudad de Trinidad.

La añeja villa, junto al Valle de San Luis o de los Ingenios, fue declarada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1988.

ANTECEDENTES, MECANISMO Y SURGIMIENTO

Narra la historia que los egipcios, alrededor del año 3500 antes de nuestra era (a.n.e), crearon obeliscos cuyas sombras señalaban el mediodía, el día más largo y el más corto del año.

Posteriormente añadieron marcas en la base de dichos obeliscos para dividir el día en un mayor número de segmentos.

Hacia el siglo VIII a.n.e idearon el primer reloj de sol.

El sencillo mecanismo de este tipo de instrumento para medir el tiempo consiste en situar sobre un plano la sombra originada por un marcador expuesto a la luz solar.

Varía el ángulo de sombra a medida que el Sol se traslada de este a oeste en el transcurso del día, indicando el paso de las horas en su trayecto.

Quienes han estudiado el surgimiento del ubicado en Topes de Collantes afirman que, en 1988, un arquitecto búlgaro llegó allí y la belleza y agradable microclima de este paraje lo cautivaron, por lo cual decide dejar su impronta haciendo un reloj de sol.

El autor escoge para la instalación la zona central del macizo montañoso, desde donde aún indica la marcha del tiempo.

Las cuatro entradas al monumental instrumento simbolizan igual número de fases de la Luna y entre ellas se sitúan siete bancos que insinúan los días de la semana.

Circunferencias de diversos tipos de rocas rodean la obra, las que en su mayoría fueron recogidas a orillas de los ríos de la localidad y representan las eras geológicas: Paleozoica, Mesozoica y Cenozoica.

Enmarcados en rombos de piedra, aparecen ejemplares de la flora y la fauna, encontrándose entre las primeras la yagruma y el café, y en la segunda el zunzún.

El círculo del centro está dividido en dos partes. Una de ellas es la superficie de lectura, marcada con las horas del día, cuyo diseño semeja un ave en pleno vuelo, recreación artística del tocororo, ave nacional.

Encima de ésta se alza una base de mármol verde, que debería sostener el gnomon o dispositivo paralelo al eje de la Tierra para provocar la sombra, pero del cual carece el de Topes de Collantes.

En este caso particular, un trabajador del lugar ideó una fórmula que posibilita conocer la hora oficial a partir de la suma del tiempo.

Asimismo, saber el valor de la Tabla de la Ecuación del Tiempo, la corrección por el meridiano local y la corrección por el horario de verano todo lo que puede consultarse en un cartel cercano.

El principio sobre el cual se basa la construcción de un reloj de sol es la proyección de la sombra de una varilla denominada gnomon o cualquier otro elemento que produzca la sombra adecuada sobre un soporte graduado.

De acuerdo con los expertos, la utilización del primer reloj de la historia, el de sol, se basa en la velocidad de rotación de la tierra sobre su propio eje o en la aparente velocidad de rotación del sol en torno a la tierra.

Como su nombre lo indica, este instrumento de medición es imposible que funcione de noche o en días nublados.

HISTORIA

Datos consultados aseguran que los primeros dispositivos aparecieron en el antiguo Egipto, Judea, Babilonia, Grecia y China, y fueron los relojes de sol, arena, fuego y agua (clepsidra).

Los relojes con una carga en oscilación y ruedas dentadas fueron construidos en el siglo XII.

Es alrededor de 1550 cuando nacen los relojes con dos manecillas. El siguiente progreso debió esperar hasta 1584, cuando Galileo Galilei introdujo el empleo de las oscilaciones del péndulo. Y en 1760 se introducen las agujas que marcan los segundos.

La existencia de relojes internos en los seres vivos fue descubierta por el astrónomo francés De Marian, en 1729, quien observó que el movimiento de las hojas de algunas plantas para orientarse hacia el sol continuaba al ponerlas en un lugar oscuro.

Un dato muy curioso es el relacionado con el botánico Carlos Linneo, quien utilizó la periodicidad de estos ritmos para diseñar en el siglo XVIII un jardín capaz de indicar la hora.

Para alcanzar su objetivo sembró plantas con flores que abrían y cerraban sus pétalos en forma periódica durante el día, por lo cual observando cuáles pétalos estaban abiertos se podía saber la hora.

EN CUBA

Conocemos de la existencia de un reloj de sol en la finca El Abra, en la entonces Isla de Pinos -hoy Isla de la Juventud- adonde fue deportado por el gobierno español José Martí (1853-1895), el Héroe Nacional cubano.

Asimismo hay uno en la Fortaleza San Carlos de la Cabaña y otro en la Necrópolis de Colón, ambos en ciudad de La Habana. En este último, las banderas metálicas funcionan como un reloj solar.

Este está en el Mausoleo de los Mártires Universitarios del 13 de marzo, fecha en que se desarrolló la lucha insurreccional de los estudiantes de ese nivel contra la tiranía de Fulgencio Batista, y fue inaugurado en abril de 1982.

Cada 13 de marzo el astro rey, caminando por una franja de mármol verde que está en el piso, va marcando las horas.

El primer punto que señala el sol es el de las 8:00 de la mañana, y avanza hasta llegar a las 3 y 20 de la tarde, hora de la toma de Radio Reloj.

A esa hora ocurre la histórica alocución al pueblo de Cuba que desde allí leyera el presidente de la Federación Estudiantil Universitaria José Antonio Echeverría, a quien le arrebataron la vida esa misma tarde.

"El tiempo ruge", decía un carismático personaje de una telenovela brasileña, por supuesto que el reloj hace tic-tac-tic-tac y nos indica que el tiempo es implacable y el espacio también.

 

 

Hasta la Victoria Siempre

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® El Nuevo Fénix. Fundado el 23 de diciembre de 1999. ISSN 1607-3428

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