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Publicación de la Corresponsalía de Prensa Latina en Sancti Spíritus, Cuba

Villa del Espíritu Santo, Monumento Nacional. Fundada en el centro de Cuba en 1514.

 

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Las desaparecidas crujideras

Por Mayra Pardillo Gómez 

Sancti Spíritus: Para los que nacimos en alguna otra ciudad del país donde los símbolos pueden ser un gallo o una laguna “de la leche”, es interesante conocer que entre las tradiciones de esta zona central están las llamadas crujideras.

 En lo primero que se piensa al leer esta palabra es en el sonido que hacen las camas, los dientes cuando las personas tienen fiebre alta, la seda y hasta en los huesos, cuando -cansados y viejos- rechinan al caminar.

Sin embargo, aquí se hablará de una añeja tradición de esta ciudad colonial -fundada en 1514- que dejó de existir por motivos indiscutibles.

Hurgando en viejas historias, encontramos la de las crujideras. Cuentan los espirituanos más entraditos en años, quienes lo escucharon de boca de sus abuelos o padres, que a finales del siglo XIX y principios del XX se generalizó entre los hombres ponerle a los zapatos un pedazo de cuero grueso denominado moscovia.

Ello se convirtió en el último grito de la moda y consistió en colocar con pocos clavos dicho material entre la plantilla y la suela del calzado, logrando con ello un sonido parecido al de un cascabel o sonaja.

Al paso del implacable tiempo, cada vez con mayor modernidad en todos los campos y adelantos tecnológicos que a veces dejan boquiabierto a cualquiera, en la actualidad uno se pregunta con qué fin los antecesores espirituanos hacían sonar los zapatos de una forma que hoy día pudiera parecer ridícula y fuera de tono.

Las abuelas cubanas acostumbraban a decir que cuando los zapatos sonaban de un modo escandaloso era porque “no se habían pagado o eran prestados”.

                   LLAMATIVO GALANTEO 

El sonido o chirriar encerraba todo el misterio, ya que ese era el objetivo: llamar la atención de las jóvenes y hacerse notar a toda costa, aunque a veces ocurriera que todo quedara en “mucho ruido y pocas nueces”.

Afirman que fue tan popular y aceptada esta práctica por las mujeres que incluso los campesinos la incorporaron a los arreos de sus cabalgaduras, en particular a las monturas.

Como dice el viejo refrán “a río revuelto, ganancia de pescadores” y así fue como esta peculiar forma de hacer ruido con los zapatos y los arreos de las cabalgaduras, tuvo muchos seguidores entre los del sexo masculino en la villa del Espíritu Santo y por supuesto se comercializaron las llamativas crujideras.

Entonces, los zapateros empezaron a cobrarlas por centavos y dicen que hubo muchos que por tal de conquistar a una joven de la cual estaban enamorados, eran capaces de encargar de 20 a 40 centavos de crujideras, como si a más ruido mayor ventaja en amores.

Algunos afirman que ese modismo de hacer chirriar el calzado fue acogido por los habitantes de las zonas rurales, pero la mayoría coincide en que muchos adeptos residían en el centro urbano de esta villa, a unos 350 kilómetros al este de La Habana, y la cuarta fundada por el Adelantado Diego Velázquez en la Isla.

Quien más generoso era con el zapatero a la hora de vaciar sus bolsillos, tenía derecho a más crujideras en su calzado o monturas. En ocasiones ponían hasta dos pedazos de moscovia o cuero grueso y muy grasoso. 

                  QUEDARON EN EL OLVIDO 

Las crujideras quedaron en el olvido entre los años 29 o 30 del siglo pasado, debido a la incorporación de nuevos modelos culturales y porque ya era innecesario que los zapatos hicieran ruido para llamar la atención de alguna mujer.

En un país donde el piropo siempre ha existido, donde las féminas se sienten halagadas ante tanta poesía y a muchas eso les basta para caer rendidas ante un galán, es difícil explicarse el porqué los hombres de aquella época recurrieron a tan chillona muestra de amor.

Si bien Sancti Spíritus tiene símbolos muy bien definidos como el puente sobre el río Yayabo, la Iglesia Parroquial Mayor, el teatro Principal y un sinfín de inmuebles patrimoniales, así como las historias de güijes que salen de las aguas del río, posee además una riqueza intangible en sus diversas tradiciones.

Imaginamos aquellos días de San Valentín o de los Enamorados en que en vez de enviar una linda postal, un ramo de flores o una caja de bombones, los espirituanos hicieron populares las crujideras como una forma de galanteo.

Fue imposible hallar algún libro que reflejara esta tradición, al menos por ahora; pero una reseña en la página Web de la radio provincial revela detalles de esta simpática manera que encontraron los espirituanos para que las muchachas los tomaran en cuenta. 

Hay quienes dicen que ese sonido de antaño se parecía al croar de las ranas. Entonces en días de lluvia sería imposible transitar por algunos lugares, sobre todo si más de un caballero se paseaba con este añejo y ya olvidado aditamento en sus calzados pies.

 

 

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® El Nuevo Fénix. Fundado el 23 de diciembre de 1999. ISSN 1607-3428

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