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Publicación de la Corresponsalía de Prensa Latina en Sancti Spíritus, Cuba

Villa del Espíritu Santo, Monumento Nacional. Fundada en el centro de Cuba en 1514.

 

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Huella de Humboldt en Trinidad de Cuba

Por Mayra Pardillo Gómez*

Trinidad, Cuba (Prensa Latina) El célebre científico, explorador e investigador alemán Alejandro von Humboldt (1769-1859) tuvo un vínculo especial con Cuba, tanto que es considerado el segundo descubridor de la isla caribeña, solo antecedido por Cristóbal Colón.

Durante todo el 2019 se celebrará el 250 aniversario de su natalicio -14 de septiembre-, ya que en una labor conjunta de varias entidades cubanas y alemanas se lanzó el denominado Año Humboldt.

Con centro en Berlín, la celebración tendrá gran repercusión en varios países de América Latina, entre ellos México, Colombia, Perú, Venezuela y particularmente Cuba.

La Mesa Redonda, un programa televisivo de gran audiencia en el país, dedicó un espacio a analizar la profunda huella de Humboldt en la isla, como resultado de sus dos viajes a la nación.

En la mayor de las Antillas, la iniciativa se une a los festejos por el aniversario 500 de la fundación de La Habana.

El eminente científico contribuyó al desarrollo de diversas ciencias como la geografía, la botánica y la zoología.

Nació en Berlín en el seno de una familia acaudalada y empleó toda la herencia en un viaje de cinco años por varios países de América Latina, una zona casi inexplorada.

Entre 1799 y 1804, acompañado por el botánico francés Aimé Bonpland, viajó por las colonias de la entonces América española.

Mientras escribía sobre la naturaleza tropical de América y su cultura, Humboldt denunció la terrible esclavitud, la opresión ejercida sobre los pueblos indígenas y la injusticia del sistema colonial.

Afirman historiadores que sus dos estancias en Cuba suman en total unos cinco meses, comprendidos del 19 de diciembre de 1800 hasta el 15 de marzo de 1801 y del 19 de marzo hasta el 29 de abril de 1804.

Escribió el libro Ensayo político sobre la Isla de Cuba, el cual finaliza narrando su viaje hacia Batabanó y a Trinidad, esta última la tercera villa fundada por los conquistadores españoles.

DESCRIBE SU PASO POR TRINIDAD 

Describe el autor la Plaza Mayor de Trinidad, villa fundada en 1514, declarada por la Unesco en 1988, junto al Valle de los Ingenios, Patrimonio Cultural de la Humanidad.

La casa en que se hospedó en esa ciudad centro sureña cubana aún se conserva.

Según el sabio: 'Se nos aseguró que la población de la Trinidad con la de las haciendas que la rodean, en un radio de dos mil toesas, subía a 19 mil almas'.

Francisco Marín Villafuerte, en su libro Historia de Trinidad, diría: 'Observaba Humboldt cómo transcurría apaciblemente la vida trinitaria en forma pastoril, y cómo menudeaban las haciendas de crianzas'.

También trataría Humboldt otros temas, como cuando se refiere a uno de los lugares más conocidos de la ciudad: 'al extremo boreal, se halla la iglesia de Nuestra Señora de la Popa, sitio célebre de romería.

'Aquel punto me pareció de una altura de setecientos pies sobre el nivel del mar; y se goza allí, como en la mayor parte de las calles, de una vista magnífica al océano, a los dos puertos (puerto Casilda y boca Guaurabo), a un bosque de palmeros...' 

Dejaría para la posteridad una interesante crónica sobre la ciudad: 'Todas las calles de la Trinidad están muy pendientes y se quejan allí, igualmente que en la mayor parte de la América española de la mala elección del terreno que hicieron los conquistadores para fundar las nuevas ciudades'.

El propio Humboldt precisa la fecha de su arribo (14 de marzo) y de su partida de la villa: 'Dejamos la Trinidad en la noche del 15 de marzo'.

Declara que la llegada fue muy diferente a la despedida, ya que en esta última ocasión llegó al embarcadero del río Guaurabo 'en un hermoso coche guarnecido con damasco viejo carmesí'.

Lo asombró ver cómo aquel eclesiástico, también poeta, 'vestido enteramente de terciopelo, a pesar del calor del clima, celebró en un soneto nuestro viaje al Orinoco'.

De los cocuyos, dice: 'En ninguna otra parte he visto tan innumerable cantidad de insectos fosforescentes, porque las hierbas que cubren el suelo, las ramas y las hojas de los árboles resplandecían con aquellas luces rojizas y móviles...' 

Detalla cómo 'En la casa de los habitantes más pobres del campo, quince cocuyos, puestos en una calabaza agujereada, sirven para buscar objetos durante la noche.

'Una joven nos contaba en la Trinidad de Cuba, que durante una larga y penosa travesía a Tierra Firme, había sacado partido a la fosforescencia de los cocuyos siempre que por la noche tenía que dar el pecho a su niño', resalta.

Escribe, además, acerca del puerto de Casilda y su muelle, así como del desarrollo creciente del cultivo de la caña de azúcar y del café.

Humboldt definiría del siguiente modo su pensamiento progresista: 'Declaro la unidad de la raza humana. Me resisto a la insípida pretensión de admitir razas superiores y razas inferiores'.

EL ECO DE SU NOMBRE 

Aseguran entendidos que es el naturalista alemán que más nombres dio a los recursos naturales de América Latina.

La lista incluye desde la corriente de Humboldt junto a la costa de Chile y Perú, el Pico Humboldt en Venezuela, el río Humboldt en Brasil, la sierra Humboldt en México, la bahía Humboldt en Colombia hasta el pingüino de Humboldt.

También especies vegetales como un cactus, un roble y un geranio, por citar algunos ejemplos, fueron denominadas en su honor, de acuerdo con Wikipedia.

Ciudades, pueblos, caseríos y otras localidades, igual que calles, buques e instituciones, llevan su nombre alrededor del mundo y por si fuera poco hasta cuerpos espaciales.

En tanto, el Parque Nacional Alejandro de Humboldt fue fundado en Cuba en la década del 80 del siglo pasado y está ubicado en las provincias orientales de Holguín y Guantánamo.

Es Patrimonio de la Humanidad como una de las áreas protegidas más importantes, debido a su biodiversidad y endemismo.

Mientras, el Museo Alejandro de Humboldt -dedicado a la biología- se encuentra localizado en una casa colonial en la Plaza de San Francisco de Asís, en La Habana Vieja.

En agosto de 1804 â€'ras cinco años de viaje- regresa con su material científico a París y es recibido por 10 mil personas.

Es objeto de reconocimiento y a la vez de críticas por parte de algunos de sus contemporáneos, pero, como diría el poeta, 'lo que brilla con luz propia nadie lo puede apagar' y ese destello iluminará por siempre la figura del Barón de Humboldt, máxime en su cumpleaños 250.

*Corresponsal de Prensa Latina en Sancti Spíritus.

 

 

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