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Publicación de la Corresponsalía de Prensa Latina en Sancti Spíritus, Cuba

Villa del Espíritu Santo, Monumento Nacional. Fundada en el centro de Cuba en 1514.

 

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José Martí: Historia de un retrato

Leonardo Depestre Catony

Un pintor escandinavo legó una obra de extraordinario valor para todos los cubanos:

   "La pluma en su mano fina y nerviosa era un atributo que parecía formar parte de su propio ser. Muy bien interpretado está el carácter del escritor de raza en el cuadro del artista escandinavo Hermann Norman, único retrato al óleo, del natural que de Martí existe", escribe Blanche Zacharie de Baralt (1865-1947) en su libro El Martí que yo conocí.

   El de 1891 es un año significativo en la vida de José Martí. Tiene 38 años y ha permanecido ya una década en Norteamérica, trabajando para sobrevivir, pero sobre todo haciéndolo por la causa de la independencia de Cuba, forjando unidad y conciencia entre los emigrados, reuniendo fondos, en incesante gestión revolucionaria.

   A finales de marzo de 1891 lee, en Español y en Inglés, su informe sobre bimetalismo en la Comisión Monetaria Internacional en Washington, revelador de su sagacidad política y de su visión escrutadora para quienes aún no lo conocen. En mayo aparece su última colaboración para La Nación, en Argentina.

   También es este el año en que se publican sus Versos Sencillos en Nueva York. Y para dedicarse por entero a la causa de la revolución, renuncia a su cargo de cónsul de la Argentina, de Uruguay y de Paraguay en Nueva York.

   Pronuncia algunos de sus discursos políticos de mayor trascendencia.

   En Hardem Hall, Nueva York, con motivo del 10 de octubre, y otros dos en Tampa, al mes siguiente. Uno de ellos, el 25 de noviembre, es el conocido por Con todos y para el bien de todos, que cierra con estas palabras: "y pongamos alrededor de la estrella en la bandera nueva, esta fórmula del amor triunfante: Con todos, y para el bien de todos." Dos días después pronuncia otra de sus famosas piezas oratorias, Los Pinos Nuevos, en conmemoración del vigésimo aniversario del fusilamiento de los ocho estudiantes de Medicina: "Cantemos hoy, ante la tumba inolvidable, el himno de la vida." El 28 de noviembre son aprobadas por los emigrados cubanos de Tampa las Resoluciones que, en buena medida, son consideradas a manera de prologo de las que luego serán las Bases del Partido Revolucionario Cubano. Luego regresa a Nueva York.

   Los 365 días de 1891 los vive en Norteamérica, moviéndose por ella, haciendo patria.

   Es durante su estancia neoyorquina que accede a retratarse. Veamos como lo cuenta Blanche Zacharie Baralt en su ya citado libro:

"Hermann Norman tenia un estudio en la Calle 14, con mi cuñado Federico Edelmann, y el artista peruano Patricio Gimeno, ambos muy amigos de Martí. Tanto había oído hablar a sus colegas del talentoso cubano que quiso conocerlo, y Edelmann lo llevo un día a la oficina de Front Street.

   "El noruego se entusiasmo con la charla de Martí, se pasó de admiración ante el conocimiento de los pintores escandinavos y con sus atinadas observaciones sobre cosas de arte; cayó, como tantos, bajo el hechizo de su palabra y quiso retratarlo.

   "Los pintores y escultores de hoy que quieran reproducir la imagen del Apóstol deberían estudiar detenidamente aquel retrato que tiene el sello de su espíritu, su carácter esencial. Los artistas que nos lo muestran encorvado, desaliñado, no han comprendido, en absoluto, el personaje, que era lo que los americanos llaman un live wire, un alambre vivo, alerta, erguido, cuidadosamente vestido, aunque, a veces, con pobreza.

   "Es cierto que en aquel tiempo, un caballero que se respetase nunca se presentaba en negligé; pero era, sobre todo, su actitud interior que se transparentaba en su apariencia física."

   El retrato en cuestión se encuentra en el Museo Casa Natal de José  Martí, en la calle Leonor Pérez (antes Paula) esquina a Egido, Habana Vieja. La obra es de pequeño formato, con medidas de 30 x 43 centímetros. La nacionalidad del pintor, según estudios posteriores, era sueca y no noruega.

   El cuadro tiene por figura central a Martí, sentado a la mesa de su despacho.

   En la mano derecha sostiene la pluma, la izquierda se apoya en el borde de la mesa. También se aprecia el tintero. Martí, viste levita negra, camisa de cuello y corbata de lazo.

   La vista del Apóstol esta detenida frente al retratista, quien capto la frente ancha, la mirada reposada y los demás rasgos faciales del héroe cubano. Al fondo, con trazos más imprecisos, se distingue el anaquel de libros y algunos diplomas sobre la pared.

   Acerca de autor del retrato no son muchos los datos que en Cuba poseemos y en algunos textos la ortografía de su nombre aparece como Herman Norrman, que difiere ligeramente de la utilizada en la generalidad de los casos. Mas lo esencial es que gracias a este artista, nos ha quedado la obra que mejor refleja, sobre el lienzo, la personalidad de José Martí.

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® El Nuevo Fénix. Fundado el 23 de diciembre de 1999. ISSN 1607-3428

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