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Publicación de la Corresponsalía de Prensa Latina en Sancti Spíritus, Cuba

Villa del Espíritu Santo, Monumento Nacional. Fundada en el centro de Cuba en 1514.

 

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José Martí en su tiempo histórico

El prócer de la independencia de Cuba nació en un período de transición. En aquel año de 1853, en la Isla, se sentían aún los aires de las expediciones infructuosas del general Narciso López, signado por el anexionismo, y los epígonos de las corrientes reformistas.

Unos días después del nacimiento de José Martí (el 28 de enero de 1853) pero en febrero, en San Agustín, La Florida, durante el obligado destierro, fallecía el precursor de la independencia cubana, el sacerdote Félix Varela.  

   Varela fue fundador ideológico de ese pensar complejo, revolucionario y transgresor que tendría en José Martí a su mejor discípulo, aunque ambos no se hubiesen encontrado nunca.

   La colonia era un respiradero de cambios, de necesarias mutaciones, como se manifestaba también en los gérmenes de una escuela cubana, donde maestros como José de la Luz y Caballero educaban a los jóvenes iracundos que, tres años después de la muerte de su mentor, se alzarían en los campos y ciudades al grito de la independencia.

   Martí tendría en Rafael María de Mendive el vaso comunicante que le permitió aprehender ese ideario cubano, el de Varela y Luz, y su desarrollo se vería acelerado cuando, siendo todavía un adolescente, conocería la cárcel, el presidio político y los trabajos forzados, al ser condenado por las autoridades hispanas.

   El viviría los años iniciales de la Guerra de los Diez Años no como un activo soldado, en el fragor de los combates, sino en la calidad de su martirologio, como tantos cubanos en las galeras, donde aprendió la sustancia íntima de la barbarie colonial.

   Su tiempo histórico encontraba, además, el correlato de América, que vivía iguales cambios, como la presencia de las leyes de Reforma, impulsadas por Benito Juárez, y la lucha de liberación nacional del pueblo mexicano frente a las tropas de Napoleón III y al imperio de Maximiliano.

   Más al norte, en los Estados Unidos, se producía la Guerra de Secesión que marcó, sustancialmente, el decursar histórico de esa nación y trazó las perspectivas de su desarrollo en la Modernidad.

   Hacia el sur, desde el Istmo hasta la Patagonia, la América nuestra vivía períodos convulsos, en la puja entre liberales y conservadores, centralistas y federalistas, en la forja de la unidad nacional, de espaldas a las grandes masas populares y, en particular, de las comunidades indígenas.

   Los países que nacieron del proceso independentista en el siglo XIX también vivían las agresiones de los intentos de recolonización en el sur del continente, como en las Antillas, donde la República Dominicana debió batallar por restaurarse como estado independiente y soberano.

   También, y en el contexto global de la historia, en la Europa que era potencia colonial, desde el pasado al presente en América, se producían las confrontaciones y apetitos que llevarían más tarde al reparto del Africa, y a un enfrentamiento que se disparó sangrientamente después, con la Primera Guerra Mundial.
   Mientras, la voracidad de los Estados Unidos se manifestaba en la guerra contra México, anterior a su propia contienda civil, y se expresaba en la Doctrina Monroe.

   Luego de restaurarse los daños materiales y las contradicciones de la Guerra de Secesión, comenzaría no sólo a desarrollarse el capitalismo en su expansión imperial, en medio del auge del monopolio, del ímpetu de la industrialización y de las finanzas, sino que la América devenía bocado para la voracidad imperial, a la que tampoco eran ajenas las potencias europeas.

   Y en la península, tras las guerras carlistas, el débil liberalismo hispano y los brotes reformistas del general Prim, con la incidencia de una república que no logró adueñarse del poder real, se restauraba la monarquía.

   En ese contexto espiga José Martí, madura intelectualmente. Estructura su pensamiento político, afirma su ideología por la independencia de Cuba -reformulado el programa de los fundadores de la nación- y el destino de la Isla, debido a su condición geográfica e histórica, integrada al desarrollo de los pueblos de nuestra América y al de la Humanidad.

 

 

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® El Nuevo Fénix. Fundado el 23 de diciembre de 1999. ISSN 1607-3428

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