Sitio de Prensa Latina dedicado a las Primeras Villas fundadas por el Adelantado DiegoVelázquez  

 

 

Publicación de la Corresponsalía de Prensa Latina en Sancti Spíritus, Cuba

Villa del Espíritu Santo, Monumento Nacional. Fundada en el centro de Cuba en 1514.

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Dos joyas coloniales de Sancti Spíritus

Primeras Villas de Cuba

La ciudad del Espíritu Santo florece oronda con sus 490 años conservando lo más sublime de su patrimonio.

   Es así que casi al mismo tiempo de su fundación se construyeron dos lugares que son emblemas permanente de la identidad de este encantador lugar.

   Quien visita la cuarta villa cubana, inmediatamente se interesa por las joyas patrimoniales que conservan la ciudad, dos de ellas posan a diario en la foto de miles de turistas de varios rincones del mundo, estos son el Teatro Principal y el Puente sobre el Río Yayabo.

   Sancti Spíritus una de las más antiguas ciudades cubanas, situada a unos 360 Km. de la capital de la Mayor de las Antillas, fue fundada por los españoles en la comarca india de Magón a orillas del río Tuinucú, el 4 de junio de 1514.


El Teatro Principal

Corría la primera mitad del siglo XIX en la villa del Espíritu Santo cuando un grupo de parroquianos, amantes de las letras o las artes y habituados a improvisar tertulias nocturnas ante el portón de una antigua farmacia de la calle Real, promovieron la empresa de construir un teatro.

   La Junta Municipal, creada al efecto, seleccionó los terrenos situados en la margen izquierda del Yayabo, justo donde hoy pervive nuestro Teatro Principal, una de las tres joyas arquitectónicas de la ciudad.

  El 15 de Julio de 1839, con la cooperación resuelta del vecindario, se inauguró el Teatro Principal.
   Su constructor, el maestro de obra Blas Cabrera empleó once meses en su edificación, tiempo récord para la época.

   El coliseo respondía a las características del estilo neoclásico, pasado por el tamiz de las exigencias y posibilidades de entonces y trató de copiar el famoso teatro Tacón de La Habana con sugerentes palcos y lunetarios matizados de sabor colonial y un excelente proscenio o escena, donde la acústica estaba garantizada con el aprovechamiento de la topografía del terreno y otros originales recursos.

  Con el paso del tiempo, el teatro Principal fue víctima de un rosario de calamidades: cuartel en 1868, vio arder la madera de sus palcos y escenario para utilizarla como leña de cocina; en la década de los noventa fue sucesivamente hospital de sangre, albergue de reconcentrados, alojamiento de tropas y de nuevo cocina, que esta vez dispuso del cielo raso, del tinglado y los decorados, muchos de ellos debidos al pincel de Oscar Fernández Morera.

  Resulta inverosímil la capacidad del teatro Principal para resurgir de sus cenizas, pero ello se debió a la tesonera voluntad de los espirituanos, que no se resignaban a perderlo y lo sometieron a constantes reparaciones.

   Pesquisas realizadas sobre las fechas en que fueron fundados los primeros teatros del país, demuestran que el Principal es el más antiguo todavía en pie.

   Por su escena desfilaron personalidades del mundo artístico de la talla de Juventino Rosas, que un 28 de Marzo de 1894 debutó con la Compañía Italo - Mexicana. Las funciones se repitieron hasta mediados de abril y se cree que el famoso creador del vals "Sobre las olas" compuso en Sancti Spíritus su última obra, un schottis para piano titulado "El espirituano".

El teatro Principal también recibió en sus tablas al violinista Brindis Salas; compañías de teatro vernáculo, entre ellas las de Enrique Arredondo; el Ballet, la Ópera y la Orquesta Sinfónica Nacionales, y todavía más reciente, a José Antonio Rodríguez, uno de los mejores actores de Cuba e Hispanoamérica y la compañía Hubert de Blanck con Berta Martínez y Abelardo Estorino en calidad de directores y Adria Santana, destacada actriz.


El Puente Yayabo: una joya colonial

El puente sobre el Río Yayabo, es considerado por muchos la joya colonial del centro de la isla, su construcción es admirada por quienes lo transitan.

   Al poco tiempo de fundada la isla, los vecinos de esta ciudad se vieron obligados de trasladarse de la orillas de Tuinucú, primer lugar donde se creó la villa,  a la las márgenes de otro río con nombre indígena: el Yayabo.

  En torno a ese movimiento surgieron leyendas, entre ellas, que el desplazamiento se debió a una plaga de hormigones que mataban a los recién nacidos devorándoles el ombligo, o que los colonos quisieron asentarse más en el interior para rehuir los constantes ataques de los piratas de los mares.

  En realidad los moradores buscaron una mejor ubicación de la naciente población según estiman diversos historiadores. Y fue así como el síndico Procurador General, Don Vicente Valerino presentó una moción para construir un puente que uniera las márgenes del Yayabo.

  El puente de la villa del Santo Espíritu quedó inaugurado el 12 de julio de 1825, con 5 majestuosas arcadas y una estructura de ladrillo, cal y arena. La no existencia entonces de cemento, dio origen a otra pintoresca versión, al afirmarse que como elemento compactante los constructores utilizaron leche de vaca, la que era llevada allí en considerables cantidades para humedecer una mezcla de cal y arena.

  Con un estilo y significados únicos, el Puente Yayabo tiene una altura superior a los 9 metros y su largo es de aproximadamente 85 metros. La estructura está en perfecto estado y conserva su encanto de ayer en el centro urbano que nació a la vida en la segunda década del siglo XVI.

  Concebido para el cruce de volantas, carretillas y otros medios de tracción animal y humana, ha resistido sin inmutarse el paso de vehículos de gran tonelaje y a diario transitan por él miles de personas y cientos de transportes automotores de carga y pasajeros.

  Además de su estilo único, que realza la arquitectura colonial del lugar donde se levanta, el Puente Yayabo es uno de los símbolos de la ciudad de Sancti Spíritus, Monumento Nacional de Cuba. No es una obra inerte, sino algo activo en la vida de los espirituanos, quienes generación tras generación lo tienen en sus corazones como a un abuelo muy querido.

La legendaria edificación vial está viva en el recuerdo y las añoranzas de los que están lejos, ansiosos por, desde las gruesas barandas de su inolvidables puente, contemplar las tranquilas aguas del Yayabo.

José A. Camellón

 

 

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® El Nuevo Fénix. Fundado el 23 de diciembre de 1999. ISSN 1607-3428

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